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El yoga tiene sus orígenes desde la antigüedad antes de Cristo y procede de la India, donde se encontraron unos textos religiosos que hacían referencia al concepto de yoga. Pero lo que conocemos actualmente por yoga se sitúa por el año 1900 dC y proviene de los maestros que trajeron a occidente esta disciplina. La esencia del yoga es la unión que se establece y fortalece entre todo lo que compone a la persona como tal. Su espíritu, mente y cuerpo en armonía buscan la sabiduría, el silencio interior y la relación como individuo con el universo. En las sociedades modernas el yoga se ha integrado con fuerza y está mundialmente extendido y practicado por millones de personas. 
Su práctica consiste en adoptar posturas corporales llamadas asanas, realizar unos ejercicios de respiración o pranayama, alcanzar la relajación consciente o shavasana, ejercitar la concentración o dharana y por último la meditación o dhyana. Se diferencia el Hatha Yoga o yoga físico del yoga mental o Raja Yoga y siempre en este orden. Se ha de alcanzar una relajación corporal y mental que propicie tranquilidad y nos permita estar receptivos y serenos para meditar. El fin último al fin y al cabo es la meditación, es decir lograr un estado de contemplación interior y del entorno pura, despojada de ilusiones, que permita ver y no mirar, escuchar y no oír.
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