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¿Verdad que cuando has bronceado tu piel bajo el sol te sientes bien y guapa? El sol, con moderación y con las precauciones correspondientes, es un gran aliado de nuestra salud, no sólo nos embellece la piel si no que nos aporta grandes beneficios para el organismo. Los rayos UV que el sol desprende son beneficios para nuestra piel ya que nos ayuda a generar la vitamina D, vitamina vital para la mineralización de los huesos. No es necesario ni sano pasar horas bajo el sol, aunque sea con una buena protección solar, tan sólo con 10 minutos unas tres veces a la semana es suficiente para absorber el nivel necesario de vitamina D. 
Las personas que padecen psoriasis o acné sabrán por experiencia que con unos minutos de sol con cierta frecuencia su piel se ve muy mejorada. El sol ayuda a generar más glóbulos blancos, es decir interviene positivamente en el sistema inmunológico. Seguro que durante los meses invernales experimentas un estado anímico general más bajo y, en gran medida está influenciado por que tenemos menos horas diurnas de luz. La seretonina es un neurotransmisor central que está fuertemente vinculada con el humor, el sueño, la ansiedad e incluso con el apetito y con la libido. La sensación de bienestar que nos produce estar un rato bajo los rayos del sol tiene su explicación con la seretonina, ya que los rayos UV incrementan la producción de este neurotransmisor. La esclerosis múltiple es una grave enfermedad que afecta al sistema nervioso central y es degenerativa. Aunque los expertos en esta materia aún no lo pueden afirmar con rotundidad sí que encuentran una relación positiva entre los rayos UV y esta enfermedad, por lo visto existe un mayor índice de esta dolencia en los países que tienen menos horas de sol que no en los que cuentan más horas de sol.
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