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El estado de salud de nuestra dentadura depende
del buen trato que haya recibido. Ciertos hábitos no ayudan a
mantener unos dientes sanos y blancos: el café, las bebidas con
cafeína, el tabaco y el alcohol, además de no realizar los cuidados
diarios de higiene bucal con constancia.
Con el tiempo, la dentadura va perdiendo el color inicial y tiende a
oscurecerse o ponerse amarilla. Una espléndida sonrisa también se
compone de una dentadura bien cuidada y blanca, y ésta influye en gran
medida en la belleza del rostro. Recogemos una serie de consejos
que puedes aplicar:

- La mezcla de agua con bicarbonato ayuda a que
el esmalte no se debilite, es necesario, al menos lavarse los dientes
una vez cada siete días con este líquido.
- El jugo del limón con agua tibia también es beneficioso para el
esmalte de nuestros dientes. Requiere cepillarse con más
frecuencia que con la fórmula anterior.
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