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Una de las enfermedades que ataca a la sociedad
moderna es el problema de la obesidad. En diversos países
europeos, una gran parte de la población padece problemas derivados del
sobrepeso y, la tendencia es creciente ya desde edades muy
tempranas. Más allá de la estética que marca nuestra sociedad,
está el aspecto de la salud. Las enfermedades causadas por
obesidad son diversas, desde hipertensión, diabetes hasta
insuficiencias cardiacas y cáncer de colon.

A pesar de la extensa información que existe sobre
los hábitos alimentarios saludables, por lo general, se sigue
consumiendo un gran porcentaje de la denominada comida basura, que
aporta un exceso de grasas a nuestro organismo. A esto, se añade
una vida sedentaria y una escasa práctica de algún deporte. Esta
combinación resulta fatal para el buen funcionamiento del cuerpo.
Y es que el fuerte desequilibrio entre lo que consumimos y gastamos,
origina un exceso de peso con todo lo que comporta.
Se diferencian dos tipos de obesidad, la denominada central y la
periférica. La obesidad central, o también llamada androide,
presenta mayores complicaciones, al concentrarse la grasa en el tronco
originando enfermedades más graves. La segunda, se localiza desde
la cintura hasta los pies y, genera importantes problemas en las
articulaciones.
El tratamiento debe ser a largo plazo, obteniendo pérdida de peso de
forma gradual y lenta, de forma que el metabolismo se vaya adaptando a
un equilibrio en su alimentación. Los médicos, aconsejan que
además de seguir una dieta específica, así como caminar y realizar
algún tipo de ejercicio, el tratamiento debe ser acompañado con
fármacos.
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