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Al cumplir los 35 años o entorno a esta edad la
piel se empieza a mostrar algo más flácida en el cuello, rostro y
algunas partes del cuerpo. Según el tipo de piel y la herencia
genética que tengamos la flacidez será más o menos visible.
Existen otros factores que influyen en su aparición temprana, como
llevar una alimentación poco saludable, no descansar suficiente, el
sobrepeso, no hacer ejercicio o fuertes cambios hormonales.

Para combatir la flacidez se recomienda que estén
presentes en la dieta diaria un mínimo de alimentos que posean
antioxidantes, como lo tienen las frutas cítricas, pescado y beber
bastante agua. Por supuesto, el alcohol y el tabaco son enemigos
número de uno de nuestra piel, así como llevar una vida
sedentaria. La natación es una opción excelente para hacer algo
de deporte, moviliza todos los músculos y incrementa la capacidad
pulmonar, es decir, una mejor oxigenación.
Caminar una hora al día es ideal para activar la circulación y evitar
acumular grasa superflua, así como las duchas de agua fría que también
ayudan a la circulación y resultan tonificadoras. Los escoceses
tienen una tradición muy acertada, las sesiones de ducha de agua fría y
caliente a fuerte presión son excelentes para la piel y da una
agradable sensación de vitalidad.
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