|
La naturaleza, está de nuestra parte, nos pone a
nuestro alcance sus virtudes y nos ofrece sus elementos favorables para
nuestro organismo. Las algas comestibles aún son unas grandes
desconocidas por nosotros, aunque cada vez más personas la integran en
su dieta y componen la cosmética actual.
Estas plantas marinas nos proporcionan una fuente de vida enorme; son
ricas en vitaminas, proteínas, calcio, magnesio entre otros elementos y
aportan múltiples beneficios para el cuerpo humano, sin poseen grandes
cantidades de grasa. Por ello, es común que las dietas de
adelgazamiento contentan algún tipo de alga.

Os presentamos las más comunes. El Fucus, es
una pequeña alga, quizás la más conocida popularmente. Posee
propiedades laxativas y ayuda a reducir el colesterol y abatir la
celulitis. El Wakame, presenta un tamaño un mayor, más del doble
que la primera. Además de contener altas cantidades de potasio,
sodio, calcio, fósforo, magnesio, vitaminas, hidratos de carbono y
proteínas, es muy utilizada en la cocina oriental dotando de un gusto
especial a sus platos.
El Musgo de Irlanda, es un pequeña alga rojiza que desde tiempos
antiguos se ha utilizado para aliviar leves problemas respiratorios,
como expectorante e incluso para combatir la diarrea. El
Espaguetti de Mar, es muy preciada por el gusto que proporciona a la
cocina, recuerda al sabor a sepia y posee grandes cantidades de
hierro. Un alga de gran tamaño, de hasta 12 metros, es el Kombu,
presenta grandes dosis de yodo y se cocina como cualquier verdura.
Existen muchas otras algas que por sus propiedades son grandes aliadas
de nuestra salud. Sin embargo, es recomendable consultar al
médico su consumo puesto que algunas tienen cualidades que quizás no
sean aconsejables en caso de padecer algún mal.
|