- Los alimentos con fibra
favorecen la eliminación de grasa y toxinas. Además, ayudar a
acelerar la digestión así como el tránsito intestinal, lo que supone
evitar la pesadez de estómago.
- Las salsas grasas se deben evitar y sustituirlas por la
salsa de soja, de yogur, vinagreta o sencillamente sazonar tanto las
verduras con las ensaladas con unas gotitas de limón.
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Los curados suelen ser los más grasos, y los blancos y frescos los más ligeros.
- El aceite de oliva virgen es insustituible, se recomienda una cantidad
mínima diaria en crudo, posee propiedades muy beneficiosas para nuestra
salud.
- Modera el consumo de la sal y en su lugar enriquece tus platos con un poco de pimienta o especias.

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Es más conveniente tomar zumos de kiwi, piña o ciruela que no de naranja, puesto que fija la grasa.
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Recuerda que comer compulsivamente engorda, por
ello es necesario combatir el estrés que crea la vida cotidiana, o el
mismo hecho de estar haciendo una dieta. Las técnicas de
relajación y actividades lúdicas ayudan a canalizad energía acumulada.
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El único truco de una dieta es comer variado y
equilibrado. Una buena opción es escoger alimentos ricos en
proteínas, ya que son la fuente de energía que mejor quema la grasa
acumulada. Además, sacia la sensación de cansancio a la vez que
tonifica los músculos.
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Las dietas bajas en calorías suelen ser demasiados
estrictas o complicadas, y finalmente suponen un fracaso.
Al principio se pierde peso con rapidez, pero al volver a la dieta
normal, se recuperan con mucha facilidad.
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